Texto: José María Rey
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En un mundo ideal, Sex Museum, serían grandes. Quiero decir más grandes. Hablo de nombres reconocidos internacionalmente que llegan aquí precedidos de aureola y popularidad. Tal vez deberían haberse ido a vivir a Suecia. Hubiese sido su trampolín definitivo. En un mundo ideal, discos como este coparían listas de ventas. Pero no. No importa. Están acostumbrados. Conocen su grandeza. Y que, aunque tarde, el tiempo esta de su lado.
Su rock poderoso es una de las opciones prevalentes de la década (de Black Rebel a White Stripes o The Soundtrack Of Our Lives) aunque, una vez más, tenga que llegar de fuera. Otra contradicción: no cuajan en la estética indie pero son, sin duda, la banda nacional más indie.Y la mas coherente. Desde el principio. En plena Movida, ellos optaron ya por el hard-rock en inglés, tras sus primeros pasos entre mod y garaje. Mucho antes que Little Stevens reinventará en su programa el NRA. Una trayectoria contracorriente y ejemplar. 22 años desafiando modas y sonidos que se fueron esfumando mientras ellos siguen ahí. Hoy, son toda una institución respetada. De culto internacional entre freaks y rockers elitistas. Y, sin embargo, esta es su primera antología. Excepto, claro, su rotundo directo, “Fly by night” (04). Queda claro: la nostalgia no es su mantra. Y aunque, al fin, el grupo ha reunido su mejor repertorio, se ha molestado en regrabarlo para la ocasión. Ojo, en este tipo de remakes la prevención es obligada, pero no es el caso. Por suerte, no solo se han respetado tempos, riffs y efectos originales sino que, además, el orden de los temas descubre un sorprendente nexo unitario. De continuidad. Tal vez tenga que ver con que los cortes elegidos resuman ésta última y mas definida década del grupo -5 de “United” (06); 4 de “Speedkings” (01); 3 de “Sonic” (00)- pero, hasta los mas pretéritos- “Twisted sister” (91) y “Black mummy” (94)- resuenan afines, integrados en su nuevo contexto. Los cambios más notorios se aprecian en las intros. (“Flying High”, “Ghost without a Hill”). Algunas mutan sus guiños pseudos-psicodélicos. “Something for real” cambia el punteo San Francisco de su entrada por otro mas stoner y “I enjoy the forbiden”, su piano primigenio por teclados más resueltos. Todos los temas aparecen reforzados. Con más presencia sonora. Más rotundos. Subrayando el perfil hard característico, las resonancias de Deep Purple, pero también otras menos obvias (Blue Cheer en “I won’t go back”) o la insólita afinidad vocal de siempre entre Miguel y John Kay de Steeppenwolf, tal vez la referencia mas visible y menos citada en Sex Museum. Canciones ágiles, riffs brillantes y breaks demoledores que evidencian imaginación y variedad de recursos en un grupo que ha ido descubriendo el poder del estribillo. 14 clásicos reactivados -un poco en la onda del mencionado directo- y un aspirante nuevo, a la altura, “Wassa Massa”, con un flamante solo de órgano psycho-hard, puro 70’s. Vale, no es un disco nuevo pero si una fantástica afirmación de plenitud, para un grupo de entregas lentas, dosificadas entre sus mil dedicaciones simultaneas, mas o menos transitorias: Coronas, Wonderboys, Positives, Matadors, producciones, etc. Sin contar el proyecto electrónico de Marta. Un disco que puede descubrir a muchos – mas vale tarde…- al mejor grupo de rock nacional.


SEX MUSEUM- Fifteen Hits That Never Were (Locomotive)
Puntuación WWW.SOLO-ROCK.COM: 9

Desde mi punto de vista, uno de los discos del momento del panorama nacional. Aunque editado No voy a descubrir nada si digo que Sex Museum son una de las mejores bandas que ha habido, hay y habrá en este pais, pero siempre está bien que ellos nos lo recuerden con recopilatorios como este " Fifteen hits that never were", pues gracias a el muchos chavalitos se engancharán a una banda con veinte años de historia, reyes del rock underground patrio en general y madrileño en particular. Si "Fly by night" supuso la confirmación del incendiario directo del grupo, este recopilatorio de estudio aúna la intensidad y la calidad que se le supone a una banda tan longeva como honesta. Si a himnos consagrados como "Two sisters", "Let's go out", "Street fight" o más cercanos como "Ghost without a will" le añadimos un tema nuevo ("Wassa massa") integrado perfectamente, tenemos entre manos un trabajo que se debería restregar en la cara a todo aquel que dice la típica frase de ¿Es que en España no saben hacer rock?. Y es que, uno a uno, estos quince hits que nunca fueron nos recuerdan que el rock no solo vive de pose, pues aquí hay mucha pasión y, mas importante aún, mucha verdad. Bendita celebración de estos veinte años de rock ¡y que sean muchos más! ----- DAVID ROMERA-----